El lugar donde el ritmo lo marca el sol y la luna, donde el día a día
es sentirte vivo.
El desierto en movimiento, cambiante, nada monótono Todos
dejamos nuestra huella en la arena delatora, nadie escapa de su paso por las
dunas. Huellas grandes de pesados camellos, más finas del zorro, zigzagueantes
de serpientes y decorativas como cenefa de pequeños escarabajos. Hasta que
llega el viento y lo borra todo, como niño travieso. El viento nos ducha con
una ducha de arena finísima.
El desierto es multicolor, si llueve se llena de flores, moradas tapizando las
montañas , y otras blancas más grandes tipo edelweis . Encontramos Tamarindos y
Acacias a nuestro paso.
¡Qué regalo, nos trajo la lluvia!, dejó sus huellas en la
arena como trozos gigantes de cobertura de chocolate, crujientes bajo nuestros pies descalzos.
Es curioso ver al
escarabajo corriendo por la arena, a tal
velocidad en relación a su tamaño que superaría a un guepardo, mientras que los
camellos con su paso y su porte parecen monumentos andantes en mitad del desierto.
Escuchar el silencio del desierto, un silencio hueco como de olla expres solo
interrumpido por el viento que modela
las curvas de las dunas, dándoles un aspecto sensual. Caminamos por ellas, las
subimos, las bajamos, hombres y camellos a paso firme y sereno, cantando al
viento.
-
Hauden nabi iala iana….
-
Hauden nabi baba ngodo…..
Y llega la puesta del sol, nos sentamos en las dunas para
despedirle y damos gracias por el día
Después un bereber nos hace pan en la hoguera. El fuego donde reímos, bailamos
y cantamos con los bereberes tocando los yembes.
A cierta altura de la noche la luna me mira con su carta
naranja, ladeada me guiña un ojo antes de desaparecer tras la duna, dejando la
noche oscura dando paso al baile de estrellas, miles, brillantes, tapizando el
cielo. Moviéndose delante de mis ojos como un desfile, Casiopea, osa mayor,
dragón…
Y amanece en el horizonte, se inicia con un punto rojo intenso, que se extiende de
color más anaranjado hasta que el astro dorado se deja ver, la luna permanece
impasible frente a él. Bereberes y camellos inician su faena.
Vemos nacer un nuevo día, que nos eleva y nos provoca
cantarle al sol un pequeño mantra en
agradecimiento.
----Ong
namo guru dev namo Guru Dev Gur Dev
Namo/ Guru Dev Guru Dev Nam
La
magia del desierto te hace desaparecer para dejar paso a tu yo, que emocionado se asoma por el balcón de tu
cuerpo. Para sentir que somos todos uno.Bereberes
y turistas en el desierto compartiendo la vida en su más pura expresión. En solidaridad continua, donde todo se comparte,
nadie es nadie, seres iguales, unidos.
Somos una caravana de camellos y hombres caminando de la
mano con una canción de paz.