Subiendo a la Almenara, un pico pequeño al final de la sierra de Guadarrama, con una pedrera en la cima y un final aventurero con un poco de trepada suave. El día amenaza lluvia pero no importa, ¡estamos envueltos en tanto color ¡
Desde el inicio el camino es una alfombra verde, gigantesca, plagada de flores tapizándolo todo, la capa es alta, densa, muy húmeda, tan densa que esconde, las piedras, las ramas, las caquitas de vaca y nos hace andar por ella con mil ojos para no resbalar. El campo se exhibe orgulloso con su traje de mil colores, este año más orgulloso que nunca.
Impresiona el gran desfile floral, margaritas, amapolas, dientes de león, estilizados gamones apuntando al cielo, florecillas desconocidas, amarillas, moradas, rosas. Las flores de los arbustos las blancas de la Jara y las amarillas de la Retama.
Pero hoy nos encontramos con la mejor de las sorpresas, ¡ han florecido las peonias ¡ esas flores rosa fucsia enormes, tan atractivas como efímeras.
Un conejito marrón, aparece en el camino, nos ve llegando, se para, se levanta un poco sobre sus patas traseras para cotillear y se tira de cabeza en las margaritas para esconderse de nosotros
En la última parte de subida a la Almenara escalamos un poco para alcanzar la cima y disfrutar de las vistas.
A lo lejos, cargadas de nieve se divisan la Bola del Mundo y la Maliciosa.
Al bajar empieza a caer un granizo fino que no moja ni molesta, nos dirigimos al otro pico el Almojón .Esta vez no hay camino, lo vamos haciendo nosotros al andar, la hierba y las flores nos sobrepasan la rodilla, esta resbaloso y las piedras de granito a veces no se ven escondidas en la maraña de color. Desde la pedrera de la cumbre vemos bajar brincando toda una familia entera de cabras, asustadas por nuestra presencia.
Un pinzón nos recibe cantando sin parar a nuestro paso, su canto potente, sus vivos colores y cercanía nos hacen parar para contemplarlo
En nuestra caminata de hoy parece que estuviéramos dentro de una película de dibujos animados, atravesando un jardín multicolor, entre moles de granito rodeados de flores, de trinos de pájaros y sorteando vaquitas blancas y negras.
¡Qué día tan feliz de primavera ¡


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