En mitad del desierto de Danakil hay un volcán en erupción, es el volcán Erta ale (montaña que humea) desconocido por medio mundo, y se encuentra en la depresión de Afar que está por debajo del nivel del mar.
Para llegar hasta él, nos adentramos en el corazón caliente de Danakil, uno de los puntos más cálidos de nuestro planeta.
La subida es una montaña de lava gigantesca petrificada, en formas de boñigas de vaca gigantes. Subimos de noche con luna llena y con 3 litros de agua caliente para repostar el cuerpo.
Un reflejo rojo nos anuncia la presencia del cráter, seguimos trepando hasta llegar a la cima y asombrados nos topamos con una boca de fuego enorme que se abre y se cierra rítmicamente, escupiendo lava en todas direcciones. Es un espectáculo grandioso y sobrecogedor.
Cuando sopla el viento el olor del azufre nos invade, resultando insoportables y tenemos que taparnos para no vomitar.
El movimiento es continuo, la lava se agita y se levanta con distinta intensidad, según el impulso. A veces parecen fuegos artificiales, escupiendo pequeñas partículas luminosas, pero hay momentos que la boca se enfurece y estrepitosamente sobresale de ella una forma de cuerpo satánico que impresiona por su fuerza y su poder.
Vemos entonces aparecer el diablo de fuego que vive dentro del volcán, capaz de devorarlo todo en un momento. Nos hace sentir insignificantes y manipulables por una naturaleza salvaje y descontrolada, estamos a merced de su capricho.
Dormimos allí arriba al raso, entre dos luces, la de una Luna casi llena que nos mira con ternura de madre protectora y la del reflejo rojizo del volcán por cabecero de cama.
Volcán y Luna juntos, acunando nuestro sueño en el desierto de Danakil.
Que bonito Cayodi!
ResponderEliminarY dormir al aire libre. Algún dia haré algo así